Hace una semana que Benjamín entró a la nueva escuela y todo marcha mejor que bien!, estamos super tranquilos, empiezo a notar los cambios y avances que mi pequeñito manifiesta.
Hace una semana que Benjamín entró a la nueva escuela y todo marcha mejor que bien!, estamos super tranquilos, empiezo a notar los cambios y avances que mi pequeñito manifiesta.
Primer día de clases, llego y Benjamín sale FELIZ de la escuela, la maestra me dice: “todo bien, se portó muy bien, trabajó y se integró fácilmente con sus compañeritos, comió solo, jugó un rato solo y otro con los demás niños, para ser su primer día todo muy bien, despreocúpese que va a estar bien atendido y va a ir aprendiendo a su propio ritmo”, en ese momento sentí que me quitaban una losa de encima!! que tranquilidad, y se nota en la actitud de mi niño, regresó platicando contento, tranquilo, pidiendo su “bob” (le encanta ver bob esponja) y comida.
Después de muchos días de no aparecerme por acá ahora viene la explicación. Tenía a Benjamín nuevamente en casa sin escuela, el porqué? simple: cero disposición por parte de la maestra para trabajar con él, fué estresante tanto para él como para mí y obviamente para el resto de la familia. Creo que el primer error fué nuestro por permitir que lo pusieran “a prueba” durante un mes, desde ahí debimos decir NO y buscar otra escuela, porque era evidente que el temor, la ignorancia y la falta de voluntad por parte de las maestras no sería positivo al final de cuentas.
Las vacaciones fueron muy movidas y por lo tanto muy poco tiempo para poder actualizar el blog, los niños en casa, las salidas y todo lo que envuelven las vacaciones me lo impidieron, pero ahora que las clases iniciaron puedo retomar el blog.
Pues si, que nos la volvieron a hacer con Benjamín. No había podido escribir antes porque desde la semana pasada dejé de llevar a Benjamín a la escuela a donde iba así que como comprenderán el tiempo para dedicarle al blog se reduce, pero aunque me gusta compartir información por este medio pues por supuesto que mi prioridad es mi pequeñito, así que hasta que ingrese a preescolar en agosto me verán poco por este rumbo.
Mi bebé ya no lo es tanto, ahora es un niño grande que recién cumplió los 4 años el día de ayer! y yo sigo con esos sentimientos encontrados de el corazón que sigue viéndolo tan pequeño, tan frágil, tan indenfenso como el día que nació; pero por otro lado mi razón me dice que ya es un niño grande, que tengo que dejarlo crecer, que inevitablemente se caerá pero yo estaré a su lado tendiéndole la mano para ayudarlo a levantarse.