Coeficiente intelectual (IQ) en el síndrome de Down

Al recibir la noticia de que nuestro hijo nació con síndrome de Down, lo primero que viene a la mente es “retraso mental”, una palabra que aprendí a quitar de mi vocabulario pero que tengo que aceptar que fue de las primeras cosas que se me vinieron a la cabeza cuando supe que mi hijo tenía síndrome de Down.

Por definición el coeficiente intelectual es: ” una puntuación, resultado de alguno de los test estandarizados diseñados para medir la inteligencia”; la pregunta sería ¿todos sabemos cual es nuestro coeficiente intelectual? NO, o al menos la gran mayoría de las personas que conozco no lo saben, afecta en algo? importa mucho? NO LO SE y francamente ahora no me interesa, un número bajo, medio o elevado de CI (IQ) no hace mejor ni peor persona, es una simple forma de medir “la inteligencia”, pero con esto no medimos como nos irá en la vida, que tanta aceptación, convivencia, éxito, independencia o desarrollo tendremos en el futuro.

Ahora el “coeficiente intelectual” no es algo que me preocupe en mi hijo, por el contrario, me interesa sobremanera ayudarlo a ser una persona independiente, que sepa resolver problemas cotidianos, que sepa utilizar el dinero, que pueda planear su futuro, que aprenda a trabajar (no importa si es con un oficio o una carrera universitaria). Esa simple palabra no va a medir los años de trabajo duro (de él, míos, de la familia, de las terapeutas), así que si bien las personas con SD logran alcanzar la “inteligencia regular” (media- baja) no es algo que nos preocupa, el trabajo constante y paciente dará sus frutos cuando tenga que darlos y en ese momento estaremos satisfechos con lo que veremos.

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